El protocolo de Londres es un acuerdo que tuvo lugar entre los países de la Oficina Europea de Patentes en octubre de 2000. Permite que una patente depositada en una de las tres lenguas, inglés, alemán o francés, sea válida en toda Europa.
En 2000, un 7% de las patentes depositadas en Europa eran en francés, 18% en alemán, y un 80% en inglés.

Las patentes de invención siempre se escriben en un estilo único y deben contener informaciones
específicas; esta es la razón por la que, si debiese traducirlas, necesitará las competencias de un especialista.